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Cómo «Tradificar» una Misa Novus Ordo

Guía práctica para incorporar elementos de la espiritualidad y devoción tradicional en el contexto de la Misa ordinaria, sin entrar en conflicto con las normas litúrgicas.


“Tradificar” es un neologismo que hemos tomado prestado del mundo anglosajón (to trad-ify). Significa incorporar elementos del catolicismo tradicional a la práctica ordinaria de la fe, especialmente en el contexto del Novus Ordo.

No es una traición al Novus Ordo. Es recuperar lo que el Novus Ordo nunca prohibió.

Antes de la Misa

Prepárate con oración. Los libros de piedad tradicionales —el Misal Romano, el Manual del Cristiano, el Día del Señor— ofrecen hermosas oraciones de preparación para la Misa. Llega cinco o diez minutos antes y úsalos.

Guarda silencio. La iglesia no es un salón social. El silencio antes de la Misa es preparación litúrgica. Si otros hablan, no te dejes arrastrar; recoge tu espíritu.

Durante la Misa

Recibe la Comunión de rodillas y en la lengua. Este es el gesto más poderoso que puedes hacer. No requiere permiso especial ni infringes ninguna norma. Si no hay reclinatorio, arrodíllate en el suelo.

Usa el Misal. Seguir la Misa en latín o en el texto original —no en la traducción informal que a veces se usa— mantiene la atención en el sacrificio y no en la personalidad del celebrante.

Viste con modestia y reverencia. No como si fueras a la playa. La ropa comunica lo que crees sobre dónde estás y a Quién te diriges.

Las mujeres: considera la mantilla. No es obligatoria desde 1983, pero expresa algo hermoso sobre la presencia de Dios y la dignidad de la mujer. Muchas mujeres que la adoptan no quieren volver a prescindir de ella.

Después de la Misa

Reza la acción de gracias. Los quince minutos después de la Comunión son de los más preciosos de la semana. No los desperdicies en conversación.

Ninguna de estas prácticas requiere que tu parroquia cambie. Empiezan contigo.