No escribo esto desde fuera. Conozco capillas de la FSSPX donde se reza mejor que en muchas parroquias diocesanas. Conozco familias que han criado hijos con fe sólida, sacramentos frecuentes y conocimiento del catecismo que avergonzaría a más de un seminarista. No me parece honesto ignorar eso.
Tampoco me parece honesto ignorar lo que está por ocurrir.
Si el 1 de julio la Fraternidad procede con las consagraciones sin mandato pontificio, los obispos involucrados incurrirán en excomunión automática. Los fieles, no. La Misa seguirá siendo válida. Nada de esto cambia de golpe la situación pastoral de quien lleva años encontrando en una capilla de la FSSPX lo que no encuentra en otro lugar.
Pero sí es un momento para hacerse algunas preguntas. No para responderlas en voz alta, sino en silencio.
¿Por qué vas?
Hay una diferencia entre ir a la FSSPX porque es donde puedes encontrar la Misa de siempre, e ir porque crees que la FSSPX es la Iglesia verdadera y Roma es algo que ya no te concierne.
El primer caso es necesidad pastoral, y la Iglesia lo reconoce. El segundo es el terreno donde empieza el cisma subjetivo, con excomuniones o sin ellas.
La mayoría de los fieles que conozco están en el primer caso. Pero julio es buen momento para verificarlo.
¿Reconoces al Papa?
No hace falta estar de acuerdo con todo lo que hace León XIV. La obediencia filial no es el asentimiento entusiasta a cada decisión pontificia. Pero sí implica reconocer que es el Papa legítimo, que tiene autoridad sobre la Iglesia universal, y que la situación de la FSSPX es irregular precisamente porque él no ha dado el mandato.
Si el 1 de julio refuerza en ti la convicción de que Roma ha perdido la fe y solo la Fraternidad la conserva, el problema no son las consagraciones. El problema es algo que llevas tiempo construyendo interiormente, y que merece atención.
¿Estás buscando, o ya dejaste de buscar?
No le pido a nadie que haga un sacrificio heroico. Si la única Misa tradicional en plena comunión está a dos horas de distancia y tienes tres hijos pequeños, la prudencia tiene sus derechos.
Pero si hay una Misa del Ordo Antiquus en comunión con Roma a distancia razonable y llevas años sin asistir porque “no es lo mismo”, vale la pena preguntarse qué es exactamente lo que buscas, y si lo que buscas es la Misa o la comunidad que la rodea.
¿Qué te está formando?
Este es el criterio que más me preocupa, y el menos visible.
La FSSPX tiene una producción catequética seria y una vida litúrgica de alta calidad. Pero también tiene una narrativa, no siempre explícita, a veces simplemente ambiental, según la cual la Iglesia visible está gravemente comprometida y solo quienes se mantienen fieles a la Tradición tal como ellos la entienden están en tierra segura.
Si esa narrativa te está formando más que la fe católica íntegra, incluida la comunión con Roma, el riesgo no es canónico. Es espiritual.
Estas preguntas no tienen respuesta pública. No hay ninguna autoridad que pueda responderlas por ti, ni yo tengo ninguna competencia para hacerlo. Son preguntas para el foro interno, para la oración, para el confesor que te conoce.
Lo único que puedo decir con certeza es que la irregularidad canónica de la FSSPX es de la institución. Los fieles que asisten con recta intención y sin rechazar la autoridad de Roma no están excomulgados, no están en cisma formal, y no tienen que sentir que su fe está en entredicho por el hecho de arrodillarse en esa capilla el domingo.
Pero el 1 de julio es una fecha. Y las fechas, a veces, sirven para preguntarse cosas que en los días ordinarios es más fácil no preguntarse.